LUSITANIA Y BABILONIA HECHIZARON


tiamatMoonspell y Tiamat en Bogotá:

LUSITANIA Y BABILONIA HECHIZARON

Texto y fotos: Javier Barrero.


“Once años después se rompió el hechizo”. Palabras del propio vocalista de Moonspell Fernando Ribeiro al referirse sobre el regreso de los portugueses a Colombia. Esta vez con unos compañeros de lujo: los suecos Tiamat.

Después de una exitosa gira por los Estados Unidos y México, país en el que se les unió  el grupo de Johan Edlund, Moonspell vino a presentar a la escena colombiana su más reciente trabajo NIGHT ETERNAL y, obviamente, los clásicos que la han convertido en una de las más importantes bandas del metal de vanguardia. Moonspell hoy en día es una sumatoria de Black, Heavy y Gothic Metal, todo conjugado para dar como resultado un sonido único.

La entrada al Teatro Metropol estuvo demorada. Tanto así que los encargados de abrir el toque, Ad Ruinas, cuando empezaron a tocar, pasadas las 9 de la noche, lo hicieron ante muy poca gente. El grupo, liderado por el talentoso guitarrista Adrián Reyes, tal vez uno de los mejores con las seis cuerdas, en este caso siete, pues él usa guitarras con ese número de cuerdas, algo no tan común, apenas tocó pocos temas. Como siempre, el enemigo habitual de las bandas nacionales en este tipo de conciertos apareció: El sonido. Mejor suerte mereció el grupo, que practica un metal técnico por los lados del Death.

Tiamat es una de las bandas que cambió su sonido extremo y radicatiamatl de finales de los 80’s y principios de los 90’s para darle paso a sonoridades melódicas y densas que los teóricos del Rock llaman Doom. Lo que hacen los suecos actualmente es una muy buena mezcla de Rock y de Gothic, todo con la envolvente voz de su carismático líder, Johan Edlund, con un maquillaje blanco y negro bastante sombrío, apenas para ambientar su música ecléctica. En la batería lo acompaña Lars, en el bajo Anders, en los teclados Gustaf y en la guitarra líder un viejo conocido de nosotros, pues ya había venido a Colombia cuando hacía parte de Therion: Johann Niemann, en el grupo de Johnsson tocaba el bajo, en Tiamat es el guitarrista líder.  

Una hora descargó  Tiamat. Un viaje a través de su historia discográfica. Temas del WILDHONEY, CLOUDS, SKELETON SKELETRON y PREY. Su presentación fue alucinante. “In a Dream”, el clásico “Wathever That Hurts”, “Cain” “Brigther than the Sun”, “¿Do you Dream of Me?”, sonaron muy bien. Tal vez el punto culminante fue cuando se unió Fernando Ribeiro para cantar “The Sleeping Beauty”. Para despedirse “Gaia”, uno de sus grandes temas. Música de gran factura.

La demora fue larga. Un poco más de media hora mientras se hacían los ajustes necesarios para Moonspell. Valió la pena. Cada uno de ellos se ubicó sobre el escenario con su instrumento: Ricardo en la guitarra, Aires en el bajo, Mike en la batería, Pedro en la otra guitarra y el teclado, frente al micrófono la impactante presencia de Fernando Ribeiro. Empezaron con “At Tragic Heights” del NIGHT ETERNAL, precisamente fue el tema homónimo de su más reciente trabajo el siguiente. El hechizo continuó con “Finisterra” del MEMORIAL, luego “The Southern Deathstyles” del THE ANTIDOTE.  

Ahora, un tema del mejor álbum de su carrera, WOLFHEART, “A Wolfshade Masquarade”, calentó a los casi mil asistentes, para seguir, “Opium” del IRRELIGIOUS, de nuevo al MEMORIAL con “Blood Tells”. Del nuevo trabajo sonó “Scorpion Flower” con la voz en off de Anneke, la ex vocalista de The Gathering, acto seguido “Nocturna” del DARKNESS AND HOPE. “Luna” del MEMORIAL le siguió.

De nuevo al WOLFHEART con “Vampiria”. Impresionante canción. “Mephisto” del IRRELIGIOUS y paramoonspell terminar el set la más conocida y la más popular del grupo: “Alma Mater” del WOLFHEART. Una despedida falsa y de nuevo a la carga con “Everything Invaded” del ANTIDOTE. Ribeiro dedicó “Fullmoon Madness” del IRRELIGIOUS a los verdaderos seguidores del grupo. Fue la despedida. Una hora y media llena de música, de hechizos, de vampiros y de historias oscuras interpretados por quienes mejor lo saben hacer.

Gran concierto. Grandes bandas. El sonido, por momentos molestó, pero en general, una reunión con dos excelentes agrupaciones, cada una en su estilo. Una noche en la que babilonios y lusitanos hechizaron a Bogotá.