Cruzada por la HJCK


La tradicional emisora de la “Inmensa Minoría” en Bogotá y en la Internet tiene sus dolientes, esta semana está circulando un email firmado por Andrés Hoyos, Director de la revista El Malpensante, donde convoca a los oyentes para que le manifiesten a las directivas de CARACOL su concepto sobre la desaparición de esta emisora dedicada a promover la cultura. Algunos de sus apartes dicen:

“Estimados amigos,

Los que en Bogotá y en Colombia le apostamos a la cultura nos estamos quedando solos, y la sensación que acompaña a este doloroso proceso es en extremo desagradable.

El último episodio de nuestra creciente soledad cultural proviene de un golpe que se anuncia de veras drástico para la capital del país: el grupo Prisa, que comprende un sinnúmero de medios de comunicación en España y en América Latina y que en Colombia es propietario de las 100 emisoras de Caracol Radio, acaba de tomar en arriendo la frecuencia por la que la HJCK ha transmitido su estupenda programación para “la inmensa minoría” durante 55 años, y ahora, dicen, la van a usar para transmitir vallenatos. No creemos estarnos querellando con el espíritu sacrificado de doña Consuelo Araújo si decimos que cambiar el actual espectro estético de la HJCK, que comprende las veinte vertientes de la así llamada música clásica, además del jazz, el blues, el rock clásico, las músicas del mundo y el amplio cubrimiento cultural nacional e internacional por un sin fin de vallenatos es una barbaridad. Con la idea de dorarnos la píldora, los arrendatarios de la frecuencia dicen que la programación habitual de la HJCK se seguirá transmitiendo por internet, lo que sin duda conseguirá para la emisora pequeñas audiencias, digamos, en República Dominicana, en Singapur o hasta en Simití, Bolívar, pero a nadie puede caberle la menor duda de que si la programación se transmite tan sólo por internet, la audiencia que tiene la HJCK en Bogotá se reduciría a una mínima expresión, y eso para todos los efectos significa la muerte del medio, pues es casi imposible mantener la calidad actual de los programas, hechos por profesionales muy exitosos y buscados, quienes —nos atrevemos a asegurarlo sin consultarles— no estarán dispuestos a trabajar para que los oiga tan sólo una pequeña fracción de la audiencia a la que estaban acostumbrados.”