Sicodélico: EL LIBRERO DEL ROCK ‘N ROLL


Existen personas a quienes les gusta la música, existen músicos, existen los que escuchan e investigan acerca de la música, en particular sobre Rock y existe el “Sicodélico”.
No sé por qué le dicen así, igual no le pregunté sobre el origen de ese apodo. Concreté una cita con él en su casa, después de una perdida (Las direcciones a veces son confusas), llegué a su apartamento. Inicialmente me mostró las tres bibliotecas que tiene. La primera, digo primera por ser la más cercana a la puerta de entrada, está dedicada al turismo, cientos de libros tratan sobre el tema, en el corredor, la segunda, la que más me interesa, textos de Rock. Historia, músicos, géneros y algunas colecciones empastadas de revistas especializadas. Sorprendente.

Tiene valiosos libros. Joyas. Literatura sobre Pink Floyd, Led Zeppelin, Deep Purple, entre muchas tantas otras. Sobre material colombiano, poco. “Sobre rock colombiano casi no tengo nada porque no se ha escrito mucho”, sentencia ‘Sico’.
Me causó curiosidad saber cuál fue el origen de su gusto por el rock. Dijo que le empezó a interesar cuando escuchó por primera vez “Stairway to Heaven”, tal vez, junto a “Hotel California”, las canciones más tristemente célebres de la música. Lo son porque se escuchan en cualquier lado en cualquier momento.
Por esa época vivía en el barrio Marsella, se escuchaba por radio “¿Do You Think That I Am Sexy?” del escocés Rod Stewart. De eso ya han pasado muchos años. Frecuentó los bares que existían por esos días: Abbot y Costello, Iron Speed y Vértigo Campoelias.

 

En 1988 comenzó su colección de música. Al primer concierto que asistió fue el Calavera Rock I, lo hizo para ver y escuchar a la Pestilencia, una de sus bandas preferidas.
Entramos a conversar sobre la investigación en Colombia sobre Rock. No hay mucho que se pueda leer, sólo lo que se ha transmitido oralmente y uno que otro texto que se pierde en algún estante de una biblioteca. Al asumir la labor de investigador rockero, se encontró con datos relevantes, entre ellos, según él Bill Haley and the  Comets tocó en Bogotá. Al parecer fue el 7 de diciembre de 1960 en la 24 con 7ª.
También dice que el primer bar de Rock en Bogotá fue ‘Paranoía’ a principios de los 60’s, de propiedad del señor Benjamín Villegas, hoy en día un reconocido editor de libros.
Así como estos, conoce muchas curiosidades más. Lo cierto es que para él sus bandas son: Motorhead, AC DC y Judas Priest. Ya vio en vivo a una de esas. Habla de todo con apasionamiento. Así debe ser todo rockero.
Adecuó una habitación del apartamento como bar. Hay copas, luces, barra y sobre todo, buena música. Un lugar perfecto para escuchar melodía y relajarse.
Además de escuchar música y leer libros, el señor se dedica a coleccionar boletas de conciertos. Tiene bastantes, toques nacionales e internacionales. Desde la de Christie, la primera banda de Hard Rock extranjera que tocó por estos lados, hasta la de Inquisition en el Cine Bar Lumiere hace unos días.

 

La tercera, me refiero a biblioteca, está dentro de su habitación. Esa es de sólo fútbol, su otra gran pasión. Lo es. Habla de ese deporte como ninguno y posee una envidiable colección de ese tema. Eso es otro cuento.
Un oficio bastante particular ejerce: librero. Lo es desde hace 20 años, esto legitimiza aún más el esfuerzo que ha hecho para conseguir las colecciones que tiene.
Se me estaba pasando el nombre: Fernando Toloza, bogotano, 39 años.

Javier Barrero
lemuroculto@yahoo.es