Bogotá recibió las profecías del heavy metal: JUDAS SACERDOTE EN CONCIERTO


Por: Alejandro Barbosa Valderrama. Especial para www.fortindelcaballero.com

No era un lunes cualquiera. Además de ser festivo, este día guardará algo especial en la memoria de todos los que pudimos ser partícipes de la línea fuerte y purista de los creadores del heavy metal. JUDAS PRIEST después de muchos intentos de traerlos a Colombia salieron a tocar en el Parque Bima de Bogotá. Comandados por el hombre que trajo los taches, las zamarras, las cadenas y todo el cuento sadomasoquista al metal. El señor Rob Halford, portador de una pañoleta con imágenes de calaveras estilo pirata, con guantes negros para resguardarse del frío capitalino, gafas oscuras, un largo gabán de cuero y sus botas de motociclista salió caminando desde una escalera adecuada en la tarima para hacer explotar la euforia y tensión de más de cinco mil metal maníacos apostados desde tempranas horas en un parqueadero improvisado para el concierto.

La espectacular escenografía de Nostradamus adornada con mantas gigantes que cambiaban entre algunas canciones hacía que muchos presentes contempláramos extasíados el contraste de las imágenes, luces de colores por la perfecta adecuación de los filtros en sus bases, con el humo y la imponente figura de Halford  luego de escucharse la introducción de “Prophecy”. Una voz rasgada intacta que parece ocultar el paso del tiempo que lleva este hombre de escenario en escenario inspirando a otros grandes como el mismo Bruce Dickinson de IRON MAIDEN.

El sacerdote por primera vez en Colombia y junto a él, la mezcla explosiva de K K Downing y Glenn Tipton, dos guerreros de la guitarra, cuyas veloces notas hicieron mover en círculo o de atrás hacia delante las cabezas de cientos de fanáticos embriagados por el contundente sonido de “Metal gods”, el segundo tema de la noche. Además de ellos tres, el maestro del bajo Ian Hill, con el atronador sonido de los tarros impulsados por el señor Scott Travis recordaban la mejor época de los Priest con su álbum “British Steel”.

Acto seguido Rob Halford sacaba un par de banderas con el logo de la banda y las clavaba en lo alto de su escenografía. El centro arriba era Travis, quien no se movió de su trono. Las baquetas volaban una y otra vez y volvían a sus manos para impulsar el potente sonido de su instrumento. Los demás músicos también mostraron todo ese ímpetu que imprimieron siempre a lo largo de su carrera. “Eat me alive” era la siguiente. Algunos empujaban con ganas, otros más tranquilos esperaban el momento de saltar de júbilo al ritmo de “Breaking The Law”. Llegó el clásico esperado. Aquel repetido entre sueños de noches de algún bar con amigos quienes jamás imaginarían estar en medio de un show como éste. Era el clímax de la presentación de estas leyendas del metal.

Llegó el turno de observar como se abría una compuerta dispuesta en la tarima para dar paso a una silla real en la que estaba sentado como un rey Rob Halford. El cantante invitó a la concurrencia a repetir algunas notas vocales y estribillos. Todos eran uno solo en completa abstracción. “Hell Patrol”, “Electric Eye”, “Sinner” y “Painkiller” desataban una vez más la locura del público que de nuevo veía desparecer al ícono de los Priest, para con sorpresa escuchar el ruido del motor de una motocicleta que ahora se asomaba con Halford por la compuerta del escenario. Por lo menos tres cambios de indumentaria. La segunda plateada, con visos futuristas y la última bien callejera al estilo harley. Finalmente “You’ve Got Another Thing Coming” cerraba el segundo capítulo más importante de  este 2008. Judas Priest se retiraba ante las ovaciones de su público que ahora marchaba a paso lento y en caravana por la autopista norte en busca de refugio para la lluvia. Todos felices por haber recibido las profecías del heavy metal en una noche llena de gloria, con el recuerdo de la imagen del sacerdote Judas portando la bandera nacional. El repertorio fue corto pero sustancioso aunque quedaron debiendo “Grinder” y “Living After Midnight”. Será en una próxima. Eso esperamos.

Felicitaciones a la organización Evenpro. Esta vez no hubo el estrés de otras organizaciones con largas filas a la entrada, las peloteras por lograr una ubicación, la gente colada sin boleta y las pantallas desconectadas por el desorden, la basura, etc. Todo fue aceptable. Una nueva portada para futuros conciertos por venir.

Rock on!!!

BLACK KNIGHT.