CRONICA - Megatherium Metal Fest IV en Cúcuta


DE LA LUZ A LA OSCURIDAD

Por Javier Barrero
Lemuroculto@yahoo.es

Al principio todo era luz. Luego apareció el Megatherium. De eso ya han pasado dos años en los que, el metal en Cúcuta ha visto consolidarse al Megatherium Metal Fest como el más importante de la escena del oriente colombiano. En las anteriores ediciones han tocado bandas del calibre de Kilcrops, Highway, por citar sólo dos. Para la cuarta edición, el cartel incluía a las bandas Sobibor, Sursum Corda, Tears of Moonlight, Pergamino, Animadversión, Odosha y Metal Destroyer.
Después de superar algunos inconvenientes durante el viaje (Cambio de transporte en Bucaramanga por falla mecánica), llegamos con las bandas invitadas de Bogotá a Cúcuta a las 2 de la tarde del sábado. Almorzamos y cada grupo ya tenía claro lo que iba a hacer antes de llegar a la biblioteca. Unos se fueron a pasear por la ciudad, otros, a descansar y otros a soportar el calor, por cierto, esta vez no estuvo tan alto como en ocasiones anteriores.
Poco a poco se acercaba el momento del concierto. Sobre las seis de la tarde el sonido estaba casi listo, el público igualmente empezaba a llegar a los alrededores de la Biblioteca Pública Departamental Julio Pérez Ferrero, un sitio ideal para un evento de estas características.
El sonido tardó más de lo esperado en cuadrarse, la gente empezaba a impacientarse, la organización del evento dispuso de una mesa que, a manera de stan, ofrecía material de las bandas así como cds de bandas nacionales y muñecos de algunas series de televisión, eso ayudó a que la espera no fuese tan tediosa.
Casi a las 9 Pergamino empezó. Su música es rock progresivo con mucho de experimental y bastante de Heavy. La vocalista, tiene una buena técnica, el grupo respalda la propuesta que cada día mejora y deja abierta la esperanza de que en un tiempo no muy lejano Pergamino se consolide como un gran grupo.
El turno era para Animadversión, banda que practica metal contemporáneo, puede pasar por Death, pero es Metal Core, un subgénero bastante aceptado, sobre todo por las nuevas generaciones de metaleros. Los más ortodoxos no ven con muy buenos ojos este tipo de metal. Gustos. La respuesta del público mejoraba con el paso del tiempo.
El tercero en subir a escena fue Odosha, grupo sobre el que se tenían buenas referencias. No defraudó. Crudo Black Metal en el que la mitología venezolana es el eje temático de sus canciones. Su música prendió aún más a los asistentes.
Tears of Moonlight (TOM) subió a la tarima para su presentación. Cada vez se escucha mejor a esta banda que a pesar de su corta vida, demuestra que está para grandes cosas. Gran parte del público asistió al festival exclusivamente a verlos y escucharlos. Sólo a ellos. César en la batería, Andrés en los teclados, Diego en el bajo, Cristian y Camilo en las guitarras forman una sólida base que se complementa muy bien con la melodiosa voz de Karen, aunque en algunas canciones rasgó su voz. Lo hizo muy bien. A Karen la acompañó Diego, un vocalista que sabe su oficio, canta muy bien y maneja al público con propiedad.
El repertorio de TOM incluyó canciones de su demo y una nueva: “Delirios”, además de versiones de canciones de Graveworm y de Cradle of Filth (Nimphetamine), esta última la que tuvo mayor eco entre los asistentes. Karen se despidió de la gente, no sin antes dedicar “Sempiterno” al rayador de estas líneas. Buen detalle. La gente pedía más. No se pudo.
Cuando TOM se bajó de la tarima, parte del público se abalanzó sobre la menuda vocalista, ella, aún sorprendida por la buena respuesta a las canciones, se sorprendió aún más con el mar de seguidores que simplemente quería tomarse una foto con el mágico ser que minutos antes los había guiado en un viaje que no olvidarán en mucho tiempo.
Cuando Sobibor sube a una tarima, uno está tranquilo. Lo está porque este trío es la fiel muestra de que su metal no concede ni quita nada. Da lo justo, a veces más, nunca menos. Germán, en la guitarra y la voz, Freddy en el bajo y Diana en la batería, literalmente muelen el público. Lo hacen porque su música es un coctel en el que sobran energía, buena música y una actitud escénica que ya quisieran tener más de uno. “Carne”, “Cae la Noche”, “Furia y Metal”, por citas apenas unos, fueron los temas que el respetable disfrutó más. Para los nuevos temas se necesita un compás de espera. Excelente la presentación de Sobibor. Sin demasiados adjetivos. No los necesitan.
El pogo no se hizo esperar. Más de uno debe estar con el cuello aún adolorido. Lo apuesto. Cabeceo del bueno.
Generalmente, ¿Cuál es el enemigo número uno (De pronto el dos) en un concierto? El tiempo. El reloj ya marcaba las dos de la mañana del domingo 14 de septiembre. Sursum Corda tenía que subir a tocar. El otro enemigo, no sobra decirlo, es el sonido.
A pesar de disponer de poco tiempo, Sursum Corda dejó ver que es un grupo al que el paso de los años le da, además de experiencia, criterio para manejar situaciones complejas. Apenas cinco canciones alcanzó a tocar. Sin embargo, fueron suficientes para demostrar que son un excelente grupo. Después de varios intentos por venir a Cúcuta, las cosas se dieron. Inició con una aún más pesada versión de “Crionics” de los dioses Slayer. También presentaron temas de su cd de cinco canciones.
Uno de los pocos lunares del concierto fue la no presentación de Metal Destroyer. El grupo de Bucaramanga no llegó a Cúcuta, a pesar de estar anunciados en el afiche. Desconozco las causas, pero sé que no fue mala voluntad.
 4.30 am, abordamos la buseta que nos llevaría hasta Bucaramanga inicialmente. Nos esperaban 16 extenuantes horas de viaje para regresar a Bogotá, de nuevo en Bucaramanga a cambiar de buseta para llegar a la capital. Una historia conocida.
Espacio para la reflexión. Si a usted le ofrecen algo que le gusta, que sabe va a disfrutar, ¿Por qué no lo recibe? El Megatherium es un esfuerzo gigante de un pequeño equipo de trabajo que a la hora de hacer lo necesario se multiplica. La respuesta del público por momentos desanima, sin embargo, la organización sigue en su batalla por consolidar definitivamente una escena que hasta hace unos pocos años, el resto del país desconocía porque simplemente no existía. La otra parte la tienen que aportar las bandas locales. Trabajar concienzudamente. El público, a responder. Hay que apoyar. El IV ya es historia, el V viene, con toda.

 

 

 


 

Al principio todo era luz. Luego apareció el Megatherium. De eso ya han pasado dos años en los que, el metal en Cúcuta ha visto consolidarse al Megatherium Metal Fest como el más importante de la escena del oriente colombiano. En las anteriores ediciones han tocado bandas del calibre de Kilcrops, Highway, por citar sólo dos. Para la cuarta edición, el cartel incluía a las bandas Sobibor, Sursum Corda, Tears of Moonlight, Pergamino, Animadversión, Odosha y Metal Destroyer.

Después de superar algunos inconvenientes durante el viaje (Cambio de transporte en Bucaramanga por falla mecánica), llegamos con las bandas invitadas de Bogotá a Cúcuta a las 2 de la tarde del sábado. Almorzamos y cada grupo ya tenía claro lo que iba a hacer antes de llegar a la biblioteca. Unos se fueron a pasear por la ciudad, otros, a descansar y otros a soportar el calor, por cierto, esta vez no estuvo tan alto como en ocasiones anteriores.
Poco a poco se acercaba el momento del concierto. Sobre las seis de la tarde el sonido estaba casi listo, el público igualmente empezaba a llegar a los alrededores de la Biblioteca Pública Departamental Julio Pérez Ferrero, un sitio ideal para un evento de estas características.
El sonido tardó más de lo esperado en cuadrarse, la gente empezaba a impacientarse, la organización del evento dispuso de una mesa que, a manera de stan, ofrecía material de las bandas así como cds de bandas nacionales y muñecos de algunas series de televisión, eso ayudó a que la espera no fuese tan tediosa.
Casi a las 9 Pergamino empezó. Su música es rock progresivo con mucho de experimental y bastante de Heavy. La vocalista, tiene una buena técnica, el grupo respalda la propuesta que cada día mejora y deja abierta la esperanza de que en un tiempo no muy lejano Pergamino se consolide como un gran grupo.
El turno era para Animadversión, banda que practica metal contemporáneo, puede pasar por Death, pero es Metal Core, un subgénero bastante aceptado, sobre todo por las nuevas generaciones de metaleros. Los más ortodoxos no ven con muy buenos ojos este tipo de metal. Gustos. La respuesta del público mejoraba con el paso del tiempo.
El tercero en subir a escena fue Odosha, grupo sobre el que se tenían buenas referencias. No defraudó. Crudo Black Metal en el que la mitología venezolana es el eje temático de sus canciones. Su música prendió aún más a los asistentes.
Tears of Moonlight (TOM) subió a la tarima para su presentación. Cada vez se escucha mejor a esta banda que a pesar de su corta vida, demuestra que está para grandes cosas. Gran parte del público asistió al festival exclusivamente a verlos y escucharlos. Sólo a ellos. César en la batería, Andrés en los teclados, Diego en el bajo, Cristian y Camilo en las guitarras forman una sólida base que se complementa muy bien con la melodiosa voz de Karen, aunque en algunas canciones rasgó su voz. Lo hizo muy bien. A Karen la acompañó Diego, un vocalista que sabe su oficio, canta muy bien y maneja al público con propiedad.
El repertorio de TOM incluyó canciones de su demo y una nueva: “Delirios”, además de versiones de canciones de Graveworm y de Cradle of Filth (Nimphetamine), esta última la que tuvo mayor eco entre los asistentes. Karen se despidió de la gente, no sin antes dedicar “Sempiterno” al rayador de estas líneas. Buen detalle. La gente pedía más. No se pudo.
Cuando TOM se bajó de la tarima, parte del público se abalanzó sobre la menuda vocalista, ella, aún sorprendida por la buena respuesta a las canciones, se sorprendió aún más con el mar de seguidores que simplemente quería tomarse una foto con el mágico ser que minutos antes los había guiado en un viaje que no olvidarán en mucho tiempo.
Cuando Sobibor sube a una tarima, uno está tranquilo. Lo está porque este trío es la fiel muestra de que su metal no concede ni quita nada. Da lo justo, a veces más, nunca menos. Germán, en la guitarra y la voz, Freddy en el bajo y Diana en la batería, literalmente muelen el público. Lo hacen porque su música es un coctel en el que sobran energía, buena música y una actitud escénica que ya quisieran tener más de uno. “Carne”, “Cae la Noche”, “Furia y Metal”, por citas apenas unos, fueron los temas que el respetable disfrutó más. Para los nuevos temas se necesita un compás de espera. Excelente la presentación de Sobibor. Sin demasiados adjetivos. No los necesitan.
El pogo no se hizo esperar. Más de uno debe estar con el cuello aún adolorido. Lo apuesto. Cabeceo del bueno.
Generalmente, ¿Cuál es el enemigo número uno (De pronto el dos) en un concierto? El tiempo. El reloj ya marcaba las dos de la mañana del domingo 14 de septiembre. Sursum Corda tenía que subir a tocar. El otro enemigo, no sobra decirlo, es el sonido.
A pesar de disponer de poco tiempo, Sursum Corda dejó ver que es un grupo al que el paso de los años le da, además de experiencia, criterio para manejar situaciones complejas. Apenas cinco canciones alcanzó a tocar. Sin embargo, fueron suficientes para demostrar que son un excelente grupo. Después de varios intentos por venir a Cúcuta, las cosas se dieron. Inició con una aún más pesada versión de “Crionics” de los dioses Slayer. También presentaron temas de su cd de cinco canciones.
Uno de los pocos lunares del concierto fue la no presentación de Metal Destroyer. El grupo de Bucaramanga no llegó a Cúcuta, a pesar de estar anunciados en el afiche. Desconozco las causas, pero sé que no fue mala voluntad.
 4.30 am, abordamos la buseta que nos llevaría hasta Bucaramanga inicialmente. Nos esperaban 16 extenuantes horas de viaje para regresar a Bogotá, de nuevo en Bucaramanga a cambiar de buseta para llegar a la capital. Una historia conocida.
Espacio para la reflexión. Si a usted le ofrecen algo que le gusta, que sabe va a disfrutar, ¿Por qué no lo recibe? El Megatherium es un esfuerzo gigante de un pequeño equipo de trabajo que a la hora de hacer lo necesario se multiplica. La respuesta del público por momentos desanima, sin embargo, la organización sigue en su batalla por consolidar definitivamente una escena que hasta hace unos pocos años, el resto del país desconocía porque simplemente no existía. La otra parte la tienen que aportar las bandas locales. Trabajar concienzudamente. El público, a responder. Hay que apoyar. El IV ya es historia, el V viene, con toda.