LAPSUS, KRAKEN y RATA BLANCA en concierto


LOS MONSTRUOS DEL ROCK ROMPIERON EL HECHIZO EN BOGOTÁ

Por: Alejandro Barbosa Valderrama.
Especial para: www.fortindelcaballero.com

6:00 pm. Coliseo El Salitre. El señor del tiempo sin retraso abrió el telón de la gira más importante del año para el titán colombiano KRAKEN. Y es que para más de tres mil fanáticos fue un verdadero homenaje al rock nacional, por el regreso de Walter Giardino, guitarrista líder de RATA BLANCA y quizás el más virtuoso músico latinoamericano con este instrumento eléctrico de cuerdas quien regresó esta vez con traje de cosaco a empujar las almas de un público respetuoso, exigente y agradecido con los argentinos, por todo lo que representan con su discografía e historia para el rock mundial. Casi nada para el cierre: “Mujer amante” y “La leyenda del hada y el mago”.

Ahora bien, la banda de Pereira LAPSUS cumplió con la organización y dio un perfecto punto de partida para el concierto con dos temas coreados sin parar por los asistentes: “Inconsciencia” y “Noche de fuego”. Aunque algunos con voz baja pedían el clásico “Por ti” sonado en repetidas ocasiones en la emisora LAUD STEREO 90.4 fm.

Para Elkin Ramírez, líder y vocalista de KRAKEN, guerrero invencible quien no se ha perdido ninguno de los conciertos ni detalle alguno de su banda en estos 23 años de trabajo, era el reto de mostrar el crecimiento de su agrupación, con el compromiso de sus músicos como estandarte de batalla y presentar oficialmente algunos de los temas que estarán contenidos en KRAKEN INÉDITO como “Desde el exilio”, “Rompiendo el hechizo” y “Amnesia”.

Los puños en alto y las gargantas en tensión como reza el tema “Unidos por el rock” de la banda española ÁNGELES DEL INFIERNO fueron con ovaciones, el premio para la nueva promesa del hard rock LAPSUS, agrupación que precisamente originó su nombre por un desfase que alguna vez tuvieron en tarima al querer tocar un tema de los españoles y de un momento para otro y por el afán de uno de sus integrantes tocar uno que no estaba incluido en el repertorio sin quererlo. Un lapsus escénico que puso nombre a este talento paisa de Edward, Voz y guitarra Tato, Voz y bajo Edwin, Batería y Cristian Teclados, quienes con honor se desplazaron a acompañar en esta gira a dos monstruos que estrecharon sus garras y salieron victoriosos para escribir un nuevo capítulo en la historia del rock nacional. La composición “Inconsciencia” fue la crítica necesaria para un país envuelto en las llamas de la indiferencia ante la violencia que vive por los paramilitares y la guerrilla que no paran de carcomer las entrañas de nuestra nación, con los secuestrados sin rumbo, perdidos en las montañas del olvido.

Una botella rodaba por el suelo y mientras este servidor la devolvía a su dueño, para que la llevara y arrojara en el cesto de la basura como debería hacerlo desde un comienzo, el eco del tarro ya había llegado a oídos del calamar KRAKEN que con el instrumental de la canción “Palabras que sangran” aguardaba a su mentor Elkin Ramírez en tarima. El piso del escenario se movía para recibir al primer monstruo de la noche. Euforia contenida de miles de espectadores en completa abstracción. “Todo hombre es una historia”, “Camino a la montaña negra”, “Después del final”; los clásicos y los inolvidables: “Lenguaje de mi piel”, “Frágil al viento” y “Vestido de cristal” rompieron el hechizo de Bogotá.

Andrés leyva inspirado con las notas y riffs de su guitarra, Luis Ramírez, soñador de academia, quien siempre venera con la banda a los maestros de la música clásica Chopin, Vivaldi e Ígor Fiódorovich Stravinski, Carlos Andrés Cortés, electrizante con sus baquetas todo por inspiración de su banda favorita TOOL, Ruben Gelves, el caballero que nunca rie (como dice llamarse), ágil y noble con sus teclados y el mago Elkin Ramírez, de corazón abierto, sencillo, fuerte y con el don natural para atraer seguidores. La voz de una leyenda que es el elixir para los rockeros de Colombia. Y el maestro Eduardo de Narváez, ingeniero de esta nueva obra de arte del rock progresivo en concierto, junto al bárbaro guardián de KRAKEN Camilo Gutiérrez cerraron con grandeza su turno.

RATA BLANCA como los caballos de pura sangre sacudió con su salida las gradas del Coliseo El Salitre. El regreso del menudo en estatura Adrian Barilari, sin embargo, gigante con su voz llena de magia, evocó los sueños y fantasías de un público que esperó que todo lo imposible se hiciera realidad, con el retorno de este segundo monstruo procedente de Argentina. Walter Giardino hizo delirar a los chicos con “Las zardas”, tema también contenido en el repertorio de la banda española BARÓN ROJO.

El llanto por momentos y la pasión desbordada de su guitarra, se constituyó en el clímax de la noche capitalina. Como no destacar a Hugo Bistolfi, excelente teclista, Guillermo Sánchez, bajista y Fernado Scarcella, batería, quienes recordaron sus épocas de aguante con el frío de la intemperie y duras en sus inicios musicales recorriendo las junglas de asfalto de su ciudad con “Chico Callejero”. Acto seguido "Volviendo a casa" (Ángel = El camino del fuego), "Sólo para amarte", “El guerrero del arco iris” y “el sueño de la gitana” cubrieron con su plácido manto al caballero negro, quien con su espada en alto celebró una vez más la victoria, para cerrar como debe ser otra página gloriosa del rock.

Gracias a Paola Colmenares, Leydi Jiménez coordinadora de logística y directora de KRAKEN, Catalina y todos los que hicieron posible este evento. Al mago Elkin Ramírez por reconocer como siempre, la mesiánica misión de nuestro proyecto. Unidos seguiremos adelante para enarbolar los colores del rock nacional.

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