MORBID ANGEL, VIVIENDO UNA LEYENDA DEL DEATH METAL


Por: Luis Alberto López. Especial para "EL FORTíN". La banda de Tampa Florida se presenta el día 11 de septiembre de 2004 en el Coliseo el Salitre luego de dos postergaciones obligadas por problemas de salud, razones de fuerza mayor y que alargaron la espera de sus seguidores a este evento musical, tal vez el más esperado del año por los roqueros de Colombia entera.

Llegó el día esperado. Con gran ansiedad los roqueros amantes del death metal latinoamericano, de México, Chile y Colombia, y en especial quienes más aprecio tienen por las bandas legendarias, tienen su boleta en el bolsillo y sólo esperan encontrarse con sus amigos del alma, seres espirituales con quienes han compartido durante años esa amistad negra y llena plena que ha generado la música.

El Coliseo el Salitre, es el lugar donde se reunirán los miles de fanáticos de la batería de Pete Sandoval, las guitarras de Trey Azagthoth y, con todo el orgullo de nuestro ser: el bajo de David Vincent, uno de los culpables de hacer grande esta banda en todo el mundo.

Son muchos los sentimientos que compartimos y aquello, precisamente es lo que más ha fortalecido esa espera que parecía ser casi eterna tras las obligadas postergaciones del evento, pero precisamente es esa impaciencia la que se verá gratificada con un espectáculo inolvidable en el que gozaremos con tal vez la banda más legendaria del Death Metal.

Recordando una buena discografía. Y, es que vale recordar que esta es una de las bandas que mejores trabajos ha grabado. Todos los metaleros llevan en su corazón álbumes como el “Altars of mandes”, “Domination”, “Covenant”, el “Formulas Fatal to the flesh”, o el “Blessed are the sick”, y ya son muchos los que se han deleitado ya con la más reciente producción del grupo: “Heretic”, que mantiene la calidad de estos artistas norteamericanos en cada una de sus canciones y hace prevalecer el sonido característico de sus mejores trabajos, lo que hace que el deseo de observarlos en vivo crezca en cada uno de los seguidores de estos tres guerreros infernales de la música.

Así que, ya saben todos ustedes, a todos los que su alma les permitió tener mucha más paciencia y no sintieron estos casi tres meses de incertidumbre, la cita es este 11 de septiembre, y si son unos verdaderos amantes de este género, deben haber acrecentado en sus seres toda esa descarga que han deseado expresarle a Morbid Angel durante toda su vida.

Masacre, Death Metal vivo por Colombia: Igualmente, este concierto nos da la oportunidad de gozar de nuevo con la presencia de una de las bandas más apreciadas de la escena colombiana: Masacre, que ya acostumbró a todos los fanáticos de la buena música a las buenas producciones con su último trabajo, “Total Death”, donde presentan a su nuevo integrante, el bajista Alvaro Alvarez.

Continuando con sus buenas presentaciones, Masacre sorprende a su público, cada vez más adicto a su música, con un trabajo realizado completamente en inglés, y que persiste con la demoledora fortaleza espiritual del Death Metal, con el sonido característico por el que ya es reconocida esta banda de Medellín y en el que la violencia sigue siendo el tema que prevalece en la mente de estos cuatro músicos antioqueños.

Una buena oportunidad para el reencuentro de los seguidores de este género, que se verán beneficiados con la presentación de dos bandas de culto de cualquier roquero que haya sido tentado alguna vez en su vida por ese sector oscuro de la música pesada llamado “Death Metal”, y hacer de este 11 de septiembre de 2004, una anotación especial en su calendario, en la que quedará marcado como uno día único en el repertorio pagano de su mente.

DESPUÉS DEL CONCIERTO. . .
Como se dijo en el artículo anterior, el 11 de septiembre se convirtió para cada uno de los seguidores colombianos del Death Metal, en uno de los mejores días de sus vidas.

Después de un inesperado cambio de última hora del lugar del evento, el cual se realizó en el castillo de Marroquín, lo que limitó un poco la capacidad de entrada de quienes asistían al concierto, pues se redujo el espacio y la capacidad de ingreso de personas a este evento.

Así, desde aproximadamente las 5 de la tarde, cientos de jóvenes con camisetas negras esperaban ansiosos el inicio del que sería uno de los mejores espectáculos de su vida. Fortalecidos por toda esa descarga acumulada que tenían en sus espíritus, los más de mil roqueros cumplieron con las normas impuestas por los organizadores del espectáculo para agilizar el comienzo de éste.

Ya en el castillo, cuando estaba lleno el lugar, se dio inicio a la presentación con el grupo que mejor representa a Colombia en este género: Masacre.

Con una excelente interpretación de “Cortejo Fúnebre”, del Réquiem, su primer álbum, esta banda demostraba porque es una de las más cercanas al corazón de los asistentes al concierto.

El evento fue suspendido unos momentos para que pudiesen entrar todas las personas al recinto, pues, a pesar de estar lleno, una fila inmensa en las afueras observaban atónitas, que se estaban perdiendo de parte del espectáculo. Y lograron entrar.

Masacre descargó su música con un vigor impresionante, pues para ellos se trataba de una fecha memorable, ya que no todos los días interpretan su música, al lado de sus ídolos de juventud.

Como siempre, Masacre desprendió de su ser un repertorio allegado a los corazones de sus seguidores, en el que se incluyeron temas de prácticamente todos sus trabajos y la respuesta fue acalorada, con un lugar lleno y una masa sin forma que no paraba de moverse de un lado a otro, tratando de sobre llevar con calma el poco espacio que no importaba porque, al fin y al cabo, cada una de esas almas eran hermanas en un aspecto profundo: el death Metal.

Presentando su nueva producción: “Toral Death”, e interpretando algunos de sus temas: “Victims”, “Soldiers of the unknown”, “Battlefields”, y “Death Metal Forever”.

Y Llegó Morbid Angel, algo como para no creer, un sueño cumplido para muchos, los héroes que se demoraban en acompañar a aquellos endemoniados seguidores de este país suramericano.

Una ovación especial, llena de fortaleza para el grupo. Gritos de emoción, un homenaje a Pete Sandoval, amigo latino. Y Morbid Angel comienza a tocar todo su repertorio. Temas del Heretic, del Altars of Madness, del Covenant, algo increíble, algo único.

Y Azagthoth, que anuncia una última canción. Dejan las guitarras a un lado y se despiden de quienes estaban ahí.
Y se escucha un coro ascendiente en la oscuridad: “Morbid, morbid, morbid. . . “.
Y ese coro es escuchado, con una triunfal interpretación de “God of emptiness”, un tema que colma las emociones del público. Y ahí termina el concierto.

La gente sale, no sin algo de dificultad, por la cantidad de personas que hay en el lugar. Y algunos afortunados se suben a los buses contratados por la organización.

El piso embarrado, flotas intermunicipales que no paran, y algunas dificultades que muy pronto se olvidaran, porque ya saben cada uno de ellos que Morbid Angel compartió un poco de su lado artístico con ellos. Ya los llevan a cada uno de ellos en sus almas y Masacre demostró otra vez más, porque es la banda más brutal y querida de Colombia entera.