LÍNEAS, DIOSES, MITOLOGÍAS… (Editorial Jul 2007)


lemuroculto@yahoo.es

Una de las características fundamentales del rock es su carácter contestatario. De eso no cabe la menor duda. Más de 50 años han demostrado que este género llegó, gustó y empezó a formar parte de la cotidianidad de la sociedad, bien sea para premiarla, señalarla o como ocurre en la mayoría de los casos, juzgarla.

Las líricas rockeras tratan a destajo temáticas que generalmente traen consigo una alta carga de emotividad. En casos como el Heavy contemporáneo nunca faltará el héroe que libra batallas contra fuerzas malignas con el único fin de liberar, tanto a su princesa como a su pueblo. El Death pasó de hablar exclusivamente de muerte a variar su contenido temático: Guerra, violencia, sexo, satanismo y un largo etc. El Black se dedica casi exclusivamente a combatir divinidades, léase Dios, Jehová, Yahvé, Mahoma y otro largo etc, sin embargo, ese paganismo se ha venido decantando y ya no sólo las divinidades son objeto de sus temas, los mortales también ocupan sus líneas. El Thrash, por su parte, es, tal vez, el subgénero más amplio en cuanto a líricas se trata, su espectro abarca desde muerte, pasando por la violencia familiar, las enfermedades mentales, hasta dulces melodías de amor.

Existen tantos subgéneros como grupos nuevos dicen haberlos creado, para el caso nos remitimos a estos cuatro básicos. Para quienes tratan de ver el rock como un fenómeno socio-cultural, el contenido de las líricas es fundamental para estudiarlo. Para quienes el rock es un pasatiempo, algo tan plano, fútil y simple como la estética les basta para que les guste.

¿Quién tiene la razón? Cada quien puede juzgar según su parecer. Lo que aquí se plantea es que el rock se debe asumir como un compromiso interior, no como un simple ejercicio de uniformarse.